sábado, 15 de mayo de 2010


La gente olvida que debe pedir caricias y besos. No pienses nunca que ése es el coto de tu pareja del momento. Ojalá entendieras que hay que despenalizar acciones que se relacionan con el sexo.
Una caricia, un beso, solicitar el calor de una mano en el ombligo no deben ir acompañados con el sentimiento de que eso provocará o derivará en sexo.
Un abrazo no debe ser de diez segundos, ni de treinta, puede durar ocho minutos si es necesario. Acariciar un cuerpo no debe suponer siempre sexo. Debes apreciar la caricia como parte de tu vida. Despenalizarla de tu vida.
Al igual que ríes del chiste de alguien y aceptas que sus palabras generan en ti un sentimiento de felicidad, tampoco debes temer decirle alguien que su piel, sus ojos, su boca te generan otro sentimiento. Hay que despenalizar acciones del sexo, llevarlas a la vida real, a la cotidianidad, y jamás enlazarlos con el sexo sino con el vivir.

ALBERT ESPINOSA
FRAGMENTO DE TODO LO QUE PODRÍAMOS HABER SIDO TÚ Y YO SI NO FUÉRAMOS TÚ Y YO.

Somos sólo palabras, palabras que retumban en el éter —dijo Félix—. Palabras musitadas, gritadas, escupidas, palabras repetidas millones de veces o palabras apenas acumuladas por bocas titubeantes. Yo no creo en el Más Allá, pero creo en las palabras. Todas las palabras que las personas hemos dicho desde el principio de los tiempos se han quedado dando vueltas por ahí, suspendidas en el magma del Universo. Esa es la eternidad: un estruendo inaudible de palabras. Y a lo mejor los sueños también son sólo eso: a lo mejor son las palabras de los muertos, que se nos meten a la cabeza mientras dormimos y nos forman imágenes. Estoy seguro de que todos los sonidos andan a nuestro alrededor formando remolinos: el grito de ¡Tierra! con que Rodrigo de Triana saludó las costas americanas durante el primer viaje de Colón, el agónico Tú también, Bruto con el que César se lamentó ante sus asesinos, la dulcísima nana con la que mi madre me ponía a dormir. No recuerdo la canción, pero tengo el convencimiento de que está cerca de mí, y eso me consuela. A veces creo que siento pasar las palabras de mi madre, como una brisa muy ligera acaricia mi frente; y siempre conservo la esperanza de atrapar alguna vez esas palabras por la noche, y volver a revivirlas como si fueran nuevas desde dentro del sueño.

ROSA MONTERO
FRAGMENTO DE LA HIJA DEL CANÍVAL


viernes, 14 de mayo de 2010

AYER TE BESÉ EN LOS LABIOS..


Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto,
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más. El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada ya,
para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.

Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no...
-¿Adónde se me ha escapado?-.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.


POEMA: PEDRO SALINAS
FOTOGRAFÍA: DIEGO ESCORIZA

sábado, 8 de mayo de 2010


Ocurre que a veces me canso, que enloquezco, que sólo sueño y mi boca sonríe mientras hago esfuerzos inexplicables para aprender a llorar absorbiendo mis lágrimas con los ojos. A veces os busco cuando estáis a mi lado y no logro encontraros; en ocasiones me puede la impotencia, me mata la incomprensión, la hipocresía, me ahoga el mundo y subo a los árboles para poder tocar el cielo, para sentir que hay algo más, que estoy conmigo…; a veces me caigo del árbol.

XIOO^^
FOTOGRAFÍA: DIEGO ESCORIZA

viernes, 7 de mayo de 2010

NO TE SALVES


No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo

MARIO BENEDETTI
FOTOGRAFÍA: ROCÍO RECIO RODRÍGUEZ (XIOO^^)

EL MIEDO


Todos me piden que dé saltos,
que tonifique y que futbolée,
que corra, que nade y que vuele.
Muy bien.


Todos me aconsejan reposo,
todos me destinan doctores,
mirándome de cierta manera.
Qué pasa?

Todos me aconsejan que viaje,
que entre y que salga, que no viaje,
que me muera y que no me muera.
No importa.

Todos ven las dificultades
de mis vísceras sorprendidas
por radio terribles retratos.
No estoy de acuerdo.

Todos pican mi poesía
con invencibles tenedores
buscando, sin duda, una mosca,
Tengo miedo.

Tengo miedo de todo el mundo,
del agua fría, de la muerte.
Soy como todos los mortales,
inaplazable.

Por eso en estos cortos días
no voy a tomarlos en cuenta,
voy a abrirme y voy a encerrarme
con mi más pérfido enemigo,
Pablo Neruda

PABLO NERUDA

El placer me erizó la piel y me endureció los senos.
Caí en cuenta que nunca había estado tan cerca de nadie y que llevaba siglos sin recibir una caricia. Tomé su cara, me aproximé con lentitud y lo besé en los labios largamente, aprendiendo la forma extraña de su boca, mientras un calor brutal me encendía los huesos, me estremecía el vientre.
Tal vez por un instante él luchó contra sus propios deseos, pero de inmediato se abandonó para seguirme en el juego y explorarme también, hasta que la tensión fue insoportable y nos apartamos para tomar aire.

-Nadie me había besado en la boca, murmuró él.

-Tampoco a mí.

Y lo tomé de la mano para conducirlo al dormitorio.

ISABEL ALLENDE
FRAGMENTO DE "EVA LUNA"
FOTOGRAFÍA: ROCÍO RECIO RODRÍGUEZ (XIOO^^)


RECORRIÉNDOTE


Quiero morder tu carne,
salada y fuerte,
empezar por tus brazos hermosos
como ramas de ceibo,
seguir por ese pecho con el que sueñan mis sueños
ese pecho-cueva donde se esconde mi cabeza
hurgando la ternura,
ese pecho que suena a tambores y vida continuada.
Quedarme allí un rato largo
enredando mis manos
en ese bosquecito de arbustos que te crece
suave y negro bajo mi piel desnuda
seguir después hacia tu ombligo
hacia ese centro donde te empieza el cosquilleo,
irte besando, mordiendo,
hasta llegar allí
a ese lugarcito
-apretado y secreto-
que se alegra ante mi presencia
que se adelanta a recibirme
y viene a mí
en toda su dureza de macho enardecido.
Bajar luego a tus piernas
firmes como tus convicciones guerrilleras,
esas piernas donde tu estatura se asienta
con las que vienes a mí
con las que me sostienes,
las que enredas en la noche entre las mías
blandas y femeninas.
Besar tus pies, amor,
que tanto tienen aun que recorrer sin mí
y volver a escalarte
hasta apretar tu boca con la mía,
hasta llenarme toda de tu saliva y tu aliento
hasta que entres en mí
con la fuerza de la marea
y me invadas con tu ir y venir
de mar furioso
y quedemos los dos tendidos y sudados
en la arena de las sábanas

POEMA: GIOCONDA BELLI
FOTOGRAFÍA: PATRICIO HIDALGO

miércoles, 14 de abril de 2010

"A Hard Rain's A-Gonna Fall"


Oh, where have you been, my blue-eyed son ?
And where have you been my darling young one ?
I've stumbled on the side of twelve misty mountains
I've walked and I've crawled on six crooked highways
I've stepped in the middle of seven sad forests
I've been out in front of a dozen dead oceans
I've been ten thousand miles in the mouth of a graveyard
And it's a hard, it's a hard, it's a hard, and it's a hard
It's a hard rain's a-gonna fall.

Oh, what did you see, my blue eyed son ?
And what did you see, my darling young one ?
I saw a newborn baby with wild wolves all around it
I saw a highway of diamonds with nobody on it
I saw a black branch with blood that kept drippin'
I saw a room full of men with their hammers a-bleedin'
I saw a white ladder all covered with water
I saw ten thousand takers whose tongues were all broken
I saw guns and sharp swords in the hands of young children
And it's a hard, it's a hard, it's a hard, and it's a hard
It's a hard rain's a-gonna fall.

And what did you hear, my blue-eyed son ?
And what did you hear, my darling young one ?
I heard the sound of a thunder, it roared out a warnin'
I heard the roar of a wave that could drown the whole world
I heard one hundred drummers whose hands were a-blazin'
I heard ten thousand whisperin' and nobody listenin'
I heard one person starve, I heard many people laughin'
Heard the song of a poet who died in the gutter
Heard the sound of a clown who cried in the alley
And it's a hard, it's a hard, it's a hard, it's a hard
And it's a hard rain's a-gonna fall.

Oh, who did you meet my blue-eyed son ?
Who did you meet, my darling young one ?
I met a young child beside a dead pony
I met a white man who walked a black dog
I met a young woman whose body was burning
I met a young girl, she gave me a rainbow
I met one man who was wounded in love
I met another man who was wounded and hatred
And it's a hard, it's a hard, it's a hard, it's a hard
And it's a hard rain's a-gonna fall.

And what'll you do now, my blue-eyed son ?
And what'll you do now my darling young one ?
I'm a-goin' back out 'fore the rain starts a-fallin'
I'll walk to the deepths of the deepest black forest
Where the people are a many and their hands are all empty
Where the pellets of poison are flooding their waters
Where the home in the valley meets the damp dirty prison
Where the executioner's face is always well hidden
Where hunger is ugly, where souls are forgotten
Where black is the color, where none is the number
And I'll tell and think it and speak it and breathe it
And reflect it from the mountain so all souls can see it
Then I'll stand on the ocean until I start sinkin'
But I'll know my songs well before I start singin'
And it's a hard, it's a hard, it's a hard, and it's a hard
It's a hard rain's a-gonna fall.
BOB DYLAN

lunes, 12 de abril de 2010


Tengo una mesa
que me alimenta,
que a veces tiene
hasta de fiesta.
Mas si tuviera
sólo una araña
burlona en mi despensa,
tendría la vergüenza.
¿A qué más?

Tengo zapatos,
tengo camisa,
tengo sombrero,
tengo hasta risa.
Mas si tuviera
en mi ropero
sólo las perchas vacías,
la vergüenza tendría.
¿A qué más?

Tengo billetes como de octava clase,
pero así viajo: contento de ir de viaje,
pues para un viaje me basta con mis piernas,
viajo sin equipaje.

Más de una mano en lo oscuro me conforta
y más de un paso siento marchar conmigo,
pero si no tuviera, no importa:
sé que hay muertos que alumbran los caminos.

Tengo luz fría
y lavamanos,
cables, botones
casi humanos.
Pero si fuera,
ay, mi paisaje
sólo de ruinas intensas,
tendría la vergüenza.
¿A qué más?


SILVIO RODRÍGUEZ

"LA VERGÜENZA" (1973)

FOTOGRAFÍA: DIEGO ESCORIZA